Estoy un poco agotada, a veces siento que me falta sentido para realizar algunas cosas... Me deprimo con facilidad y es que, en mi mente hay tantas cosas... Muchas cosas que pensar, todos los días, porque así vivo. Vivo viendo el dolor en los demás, la carencia, los problemas y la falta de afecto y consideración. Nadie tiene la culpa claro está, pero, no sé. Hace tiempo ya que no escribo y la verdad es que tenía que hacerlo puesto que me relaja, me relaja plasmar lo que siento para así en algún momento entender porqué hice lo que hice.
Me cuesta mas que antes separar las cosas, separar los dolores de las alegría, la esperanza de su antónimo y así con varias cosas. Pero el final del día, le pido fuerza a Dios, para que no me deje caer en la amargura y el vacío, para superar las pruebas que se vienen más adelante y para apoyar a mi mamá, que es la que más sufre con todo el asunto, mil veces más que yo. Es que igual siento los problemas como míos, entonces, por eso me deprimo...
Hay muchos días en los que me despierto con ganas de nada, solo de seguir ahí en la cama, sin hablar. Sin embargo, el Ivo me tranquiliza mas que nadie. Es el único que me puede entender, es mi confidente al cual le cuento todos mis sentires respecto a las situaciones en las que me envuelvo, es el único que provoca en mis ojos un brillo natural. Si él no estuviera, ay que dolor! Las cosas serían muy distintas. Pero gracias a Dios está aquí conmigo, pasando las pruebas conmigo, viviendo conmigo, no literalmente claro está, pero metafóricamente es así. Él vive las alegrías, las penas y los enfados conmigo y con un beso disipa todo lo malo que pudiese existir.
Es por él y por mi familia que sigo luchando, puesto que aunque algunos días no tenga ganas de levantarme o de sonreír, son ellos los que me dan motivos para recordar todo lo difícil que fue poder ser una persona positiva, todo lo que me costó cambiar y todo lo que lo facilitó el hecho de que el cambio fuese por amor. No me rendiré, haré que en el futuro mis reminiscencias sean de la superación a todos los obstáculos posibles.
Saldré adelante... o mejor dicho, saldremos adelante!
Me cuesta mas que antes separar las cosas, separar los dolores de las alegría, la esperanza de su antónimo y así con varias cosas. Pero el final del día, le pido fuerza a Dios, para que no me deje caer en la amargura y el vacío, para superar las pruebas que se vienen más adelante y para apoyar a mi mamá, que es la que más sufre con todo el asunto, mil veces más que yo. Es que igual siento los problemas como míos, entonces, por eso me deprimo...
Hay muchos días en los que me despierto con ganas de nada, solo de seguir ahí en la cama, sin hablar. Sin embargo, el Ivo me tranquiliza mas que nadie. Es el único que me puede entender, es mi confidente al cual le cuento todos mis sentires respecto a las situaciones en las que me envuelvo, es el único que provoca en mis ojos un brillo natural. Si él no estuviera, ay que dolor! Las cosas serían muy distintas. Pero gracias a Dios está aquí conmigo, pasando las pruebas conmigo, viviendo conmigo, no literalmente claro está, pero metafóricamente es así. Él vive las alegrías, las penas y los enfados conmigo y con un beso disipa todo lo malo que pudiese existir.
Es por él y por mi familia que sigo luchando, puesto que aunque algunos días no tenga ganas de levantarme o de sonreír, son ellos los que me dan motivos para recordar todo lo difícil que fue poder ser una persona positiva, todo lo que me costó cambiar y todo lo que lo facilitó el hecho de que el cambio fuese por amor. No me rendiré, haré que en el futuro mis reminiscencias sean de la superación a todos los obstáculos posibles.
Saldré adelante... o mejor dicho, saldremos adelante!
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