17 de diciembre de 2009

Te extraño vieja...


Es así de simple la cosa, te veo todos los días, pero a la vez es como si no lo hiciera. Llegas del trabajo, no cuentas como te fue, por lo que hay que preguntar y en respuesta tampoco dices mucho. En fin, llegas saludas al aire, te quedas en el computador o si hay alguien, lo exiges, porque ahora hay algo, o sea, alguien... por quien más preocuparte.

Ya no puedo hablar contigo, y eso me da pena. Eres tan cerrada. Por un lado siempre has dicho que en las peleas nunca es tu objetivo ganar, sin embargo, no es eso lo que demuestras. Por ende, me he alejado, y, como resultado final, siempre peleamos, porque me molesta que hables conmigo. ¿Por qué? No tengo la menor puta idea, pero es como si me estuvieras tomando el pelo, porque, no te preocupas por nada más que el teléfono y el computador, a medias hablas cuando te pregunto algo, a medias tomas en cuenta lo que debes, ¿y me preguntas algo después de todo eso? Dah ¬¬

¿Cómo decírtelo? Tampoco sé, es difícil hacerlo cuando ni siquiera podemos entablar una conversación tan cotidiana...

Toda esta situación me da pena. Por un lado sé que tengo que hablar contigo, pero por otro lado me molesta tener que escuchar una vez más como discutes que tú tienes la razón y que tú eres quien lo pasa peor.

Con un amigo llegué a la conclusión de que las peleas son producto de querer llamar tu atención, dado que es lo único que "hablamos"... no sé... dejaré pasar un tiempo para ver que tal sigue todo y si seguimos así, tendré que considerar enormemente que conversemos.

No obstante, nunca olvides que te amo, y que fuiste mi principal razón de cambio, para bien se supone...








Pd. Redacción horrible en algunos casos u.u


6.06 am